miércoles, 17 de noviembre de 2010

Análisis de la película "Escritores de la libertad"


Esta maravillosa película está basada en una historia real que transcurre en Long Beach. En ella, la profesora Erin Gruwell lucha por sacar adelante a un grupo del colegio en el que imparte clases por vez primera, un grupo al que los directivos creen perdido en la que de por si es una escuela sin valores y con pocas intensiones de motivar a todos los alumnos, descalificando a ciertas clases restringiéndoles de una buena educación: sencillamente era un lugar invadido por la violencia, el racismo, la intolerancia, la desigualdad, y desesperanza educativa. La nueva maestra se siente con todas las capacidades suficientes de enseñar y sobresalir en su profesión y, a pesar de que la intentaron intimidar continuamente para que no aceptara ese difícil reto, ella quiso demostrar sus aptitudes y buenas intenciones, desafiando al indiferente sistema escolar que la rodeaba con tal de lograr que sus enseñanzas sean fueran de utilidad a todo aquel que las recibiera.

Los alumnos asignados a esa aula eran prácticamente denominados como casos perdidos, en los que no valía la pena poner un mínimo de esfuerzo por cambiar sus hábitos pues todos los creían imposibles de aprender algo. Estos chicos de barrio crecieron todos en un contexto muy difícil, causa de sus valores, creencias y prejuicios. Cada grupo social intentaba rebajar al otro como método de supervivencia: el primer día de clases Erin asiste con gran entusiasmo y motivación para ejercer su labor, sin embargo el rechazo es evidente puesto a que los alumnos, aparentemente nada sensibles en un principio, muestran fortaleza y actitud de rebeldía y desafío dándole la espalda e involucrándose cada quien con sus grupos y sus conflictos. Los alumnos se rechazan unos con otros y se colocan por sectores separándose desde el primer instante, delimitando fronteras entre ellos dividendo el aula en variados territorios.

A pesar de estos comportamientos Erin tenia muy bien planteados sus ideales y metas por lo que intentó en las siguientes clases crear un ambiente agradable para la convivencia de todos; no fue una tarea fácil principalmente por la curiosa clasificación y lucha entre territorios, cada uno creado en base a las razas y pandillas del lugar. Evidentemente este ambiente fue muy desmotivador ya que eran ellos mismos los que creaban la separación. Con el transcurso del tiempo ella fue conociendo los conflictos que tenían los chicos tanto grupalmente como personalmente y decide implementar técnicas que fueran más impactantes e importantes para ellos.

A raíz de que un día Erin encuentra una caricatura racista de un afroamericano que estaba siendo pasada por toda el aula en motivo de burla, ella siente una euforia inmensa y decide terminar con todo ese problema entre sus alumnos iniciando hablándoles de la discriminación hacia los judíos: comienza a contarles cómo fue ese largo y duro proceso racista y los problemas sociales y psicológicos que causaron, y también obviamente les habló de las caricaturas de los judíos hechas por los nazis como forma de generar el odio racial que provocó el Holocausto. En ese momento ella se dio cuenta de que prácticamente ninguno de sus alumnos conocía del tema y encontró una forma nueva de plantear sus clases para llegar a los chicos y que pudieran entender la analogía con la situación que ellos vivían diariamente en el salón de clases, sin embargo ellos ponían resistencia además de la poca cultura que tenían.

No sabían lo que era el Holocausto y la profesora trató de explicarles la relación que existía entre la discriminación y el dolor, pero ellos no entendían estos términos. Todos ellos habían sufrido de discriminación pero no lo entendían. Erin comienza a comprender poco a poco el ambiente del grupo y las tensiones que regían entre ellos por lo que decide emplear maneras para integrarlos y dejar a un lado esas diferencias y prejuicios, de una manera participativa y en la que cada uno tuviera esa oportunidad de abrirse y expresar todos esos conflictos internos que gobernaban cada uno de sus sentimientos. La maestra emplea un juego de preguntas en el que además de liberar los sufrimientos que habían vivido cada uno por esas diferencias, conciente o inconcientemente lograba que se vieran a los rostros de frente, por primera vez no dándose la espalda: ella preguntó cuántos de ellos habían sido apuntados con un arma, a cuántos les habían disparado, cuántos habían perdido amigos en riñas, cuántos tenían familiares o amigos presos, entre otras tantas preguntas.

Al ver cuánto tenían en común, las divisiones entre ellos comienzan a disolverse y se disponen a compartir cada uno sus experiencias duras por medio de las siguientes dinámicas de integración de la profesora; el fin primordial de todo esto era darles voz y libertad a cada uno de expresar sus ideas y vivencias. Erin ve paulatinamente cómo los grupos comienzan a hablar entre sí por primera vez. Con el paso de los días la profesora fue adquiriendo autoridad y respeto ante sus alumnos y así ella veía y se motivaba a lograr ese cambio positivo en ellos; vio el efecto que les había producido hablar de la discriminación y de las víctimas del Holocausto por lo que se le ocurrió la magnifica idea de introducirlos a la lectura con historias sobre la intolerancia en las que se hablaran de temas relacionados con jóvenes pandilleros, con los que ellos pudieran identificarse, libros como “El diario de Ana Frank”.

La profesora vio la gran oportunidad de información que podrían tener sus alumnos si se introducían más a la lectura, pero la escuela tenía un sistema muy complicado y nada favorecedor para esta iniciativa de cultura. Ella quería crear una conexión entre los jóvenes y los textos literarios, enseñarles que la educación tiene una gran fuerza liberadora y es un instrumento igualitario, y que a través de estas lecturas podrían entender contextos sociales a lo largo de la historia y las causas y consecuencias de problemas con los que se identificaban; ellos podrían por medio de la lectura crearse nuevos criterios y maneras de pensar, demostrándoles que estudiar no significaba que tuvieran que renunciar a sus valores propios, a sus experiencia, a todo lo que habían vivido a lo largo de sus vidas y que les habían dejado buenas o malas ideas acerca del mundo pero era importante que entendieran que ahí fuera les esperaba otro mundo totalmente diferente en el que podrían abrirse a nuevas oportunidades de superación.

Con el gran obstáculo de la negligencia educativa y sin el apoyo del colegio puesto a que consideraban sus ideas como una pérdida de tiempo, Erin busca empleos adicionales con el fin de conseguir dinero para comprar libros o financiar visitas a lugares nuevos a sus alumnos para que asi abrieran sus fronteras y comprendieran el mundo exterior que también los aguardaba, y que les daba oportunidades más allá del sufrimiento racial que ya habían padecido. Tanto se ocupó en lograr el éxito de sus ideales que la profesora dejó a un lado su vida matrimonial, es decir que ahora su nueva vida eran esos chicos que necesitaban ayuda urgente; a pesar de dejar su relación paulatinamente, su esposo en un principio la apoyaba pero con el paso del tiempo obviamente todo se volvió más complicado. Para lograr su meta, Erin tuvo que sacrificar algo muy valioso para ella.

Cuando Erin obsequió cuadernillos a los jóvenes ellos pudieron expresar mediante la escritura todo lo que pensaban y todo lo que les había marcado en el transcurso de la vida de cada uno, pudieron asimilar un poco el por qué de sus actitudes y el sufrimiento que les seguía causando, comprendían que tenían un lugar en el mundo y que ya habían superado muchos obstáculos dolorosos que más que impedirles crecimiento debían aprender de ellos y superarse cada día más, expresando y dándole voz a sus corazones. Pero el gran giro se dio cuando los chicos leyeron el libro de Ana Frank con el que se identificaron por el sufrimiento y la batalla diaria por sobrevivir en un mundo de diferencias: se animaron demasiado con las lecturas de los libros, se sensibilizaron y encontraron a la vez una solución a sus relaciones humanas con diferentes grupos sociales. Los estudiantes empezaron a entender las consecuencias reales de la violencia y a apreciar mejor las posibilidades de la vida con un nuevo método: dándole voz a sus sentimientos y a la libertad  cada individuo.
Sin duda alguna, la profesora fue un factor muy importante en la convivencia pacifica de esos distintos grupos sociales, convirtiéndolos y creando un gran ambiente de confianza ya que ella les proporcionó a cada uno de ellos apoyo y sentido de identidad, logrando con gran éxito la relación de todos, la libre expresión de los sentimientos de cada uno, y formando una gran familia en el grupo al grado que al final deciden no separarse porque sentían que todos y cada uno de ellos tenía un papel importante en el grupo. Ésta película me gustó y pensando en la educación de las nuevas generaciones que viven situaciones difíciles, recomiendo el film ampliamente, para que además quien la vea pueda darse cuenta de las amplias oportunidades y nuevos horizontes que abren la lectura y la escritura.

En lo particular, durante el desarrollo de la película me pude dar cuenta que cada clase social divide a cada individuo y que los problemas de alguna forma son similares y uno de los factores que viven los adolescente son la falta de comunicación por parte de la escuela y de los mismo profesores, se menciona mucho la violencia y las matanzas entre los mismo alumnos y a su vez compañeros sin saber que ellos tambien pasan por las mismas situaciones, como que han perdido amigos, familiares y hasta novios u esposos y que cada que pasan los dias las rivalidades son mas grandes y que solo una persona puede hacer una gran diferencia en este caso una profesora que llega con ideales y principios establecidos.

Escritores de la libertad me gustó por los valores que marca como son la igualdad, la tolerancia y el respeto que se puede vivir en salón de clases, la convivencia que se puede generar a través de las diferencias que existen y que conlleva a un equilibrio y pues al mismo tiempo me gusto mucho como se llevo la trama desde el principio hasta el final como cada uno de ellos con un diario pudieron expresar sus sentimientos sin miedo a lo que los otros dirán o si se burlaran de ellos y que eso hizo que cada alumno se abriera y eso me hizo pensar que en cada salón existen grupos y sin saber hay un compañero que pasa por algo similar y que las divisiones grupales no generen un respeto y tolerancia dentro del salón de clases.


Ficha técnica

Título original: Freedom Writers
Director: Richard LaGravenese
Elenco: Hilary Swank, Patrick Dempsey, Scott Glenn, Imelda Staunton
Género: Drama
Año de Producción: 2007
País: USA.
Duración: 123 min.

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