jueves, 2 de diciembre de 2010

¿LA CIENCIA ALIMENTICIA EN BENEFICIO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL?: Productos Transgénicos

Absolutamente todos en el mundo hemos consumido alguna vez productos transgénicos; es algo tan común a lo que no le damos importancia, pero ¿realmente nos benefician o nos perjudican?





          En el texto Productos transgénicos: ¿”Frankensteins” de la alimentación?, Gladys Velazco hace énfasis a la controversia causada mundialmente en torno al uso y producción de los organismos manipulados genéticamente, dado a que quienes están en contra de éstos argumentan que son nocivos para los seres humanos y animales, además de que provocan nuevas reacciones alérgicas, contribuyen a la progresiva ineficiencia en el suministro de antibióticos para combatir enfermedades, alteran el ambiente y afectan el equilibrio entre especies.

          En 1996 se inició el empleo de semillas modificadas genéticamente en el mundo, cultivándose en aquel tiempo un total de 1.6 millones de hectáreas, cifra que aumentó a 58 millones para el 2002. En cuanto a las semillas modificadas a la fecha, están básicamente las de maíz, soya, papa, algodón, papaya y diferentes hortalizas.

          El autor se basa en varios aspectos, por ejemplo, menciona que las grandes farmacéuticas transnacionales intentan ocuparse actualmente de toda la cadena productiva, que abarca el cultivo de materias primas, así como la elaboración y comercialización de mercancía hecha con insumos transgénicos. En cuanto a la manera que perjudican los productos transgénicos, Gladys afirma que propician la aparición de alergias y resistencia a los antibióticos, en tanto que para el ambiente, causan contaminación genética irreversible y eliminan variedades endémicas o silvestres.

          En resumen, Productos transgénicos: ¿”Frankensteins” de la alimentación? Nos propone reflexionar acerca de qué es más importante, si producir alimentos necesarios y provechosos que alivien hambrunas, o exponer por completo nuestra salud y el equilibrio ecológico mundial. El texto hace hincapié en la incertidumbre existente en torno a los efectos a largo plazo que los transgénicos causarían en la salud de los seres humanos y en el ambiente.

Huellas de la Bauhaus. Van Beuren, México. Museo Franz Mayer

En el museo Franz Mayer se presentó la exposición Huellas de la Bauhaus. Van Beuren, México en donde se muestran creaciones del destacado diseñador y arquitecto Michael Van Beuren, fundador de Muebles Van Beuren, las cuales fueron protagonistas de uno de los momentos más fructíferos de la producción de mobiliario en el país y han pasado a ser parte importante de la historia del diseño en México en el siglo XX.

Se muestran los primeros proyectos de Van Beuren cuando llegó a México, resultado de su unión con Klaus Grabe, quien también estudiara en la Bauhaus. Ambos fundaron Domus, uno de los primeros talleres que comenzaron a producir mobiliario en serie de manera semi industrial y que posteriormente se convertiría en Muebles Van Beuren.

Tiempo después, Fredderick Van Beuren, hermano de Michael, se encargaría de implementar nuevos procesos productivos en Domus para convertirlo en una fábrica reconocida en producción en serie y por su diseño original.

Muebles para el hogar moderno reune la colección de las dos líneas más populares de Muebles Van Beuren: Pino y danesa, diseñadas en colaboración del arquitecto Philip Guilmant, que gracias a su sencillez, buen diseño y procesos accesibles, inundaron el mercado nacional y se convirtieron en piezas consentidas de los nuevos hogares del México moderno.

En 1929, Michael Van Beuren se embarcó en un carguero que lo transportó a Alemania desde Estados Unidos, y para 1931 descubrió su vocación por el diseño. En ese mismo año y parte del siguiente estudió en la mítica escuela de la Bauhaus en Dessau, participando en cursos con Josef Albers. Recordemos que eeste fue un colegio de diseño, arte y arquitectura fundada en 1919. La Bauhaus sentó las bases normativas y patrones de lo que hoy conocemos como diseño industrial y gráfico; puede decirse que antes de su existencia estas dos profesiones no existían tal y como fueron concebidas dentro de esta escuela.

Cuando la Bauhaus se trasladó a Berlín, Van Beuren decidió seguirla para concluir su curso final en el año 1933. Al terminar su periodo en la Bauhaus y una vez que la escuela había cerrado oficialmente, en 1934, Van Beuren formó parte del grupo de egresados que tomaron lecciones particulares con el arquitecto Mies van der Rohe.

Los diseños de Van Beuren tienen una enorme influencia de los profesores de Bauhaus y reflejan una estética que se asocia con la de dicha escuela. Sin embargo contienen una simplicidad, funcionalidad, estupenda factura y aires modernos que son toques característicos y únicos de sus diseños, es decir, les dio su propio estilo.




Cuando Van Beuren llegó a México inició en la construcción y el diseño del Hotel Flamingos y con la construcción de casas en la capital. Era 1937 cuando él notó que podía darle un nuevo rumbo al diseño mexicano en la creación de sus muebles, para que ésta a la vez también fuese más acorde con la arquitectura moderna del país la cual estaba cambiando y destacando.

Van Beuren logró introducir la producción en serie en el país por medio de su primer taller artesanal Domus, destacado por su diseño especial, fruto de las tendencias adquiridas en el colegio, y por la más alta calidad.

En 1955 la empresa Domus se convirtió en Van Beuren S. A. de C. V. ya que Freddy, hermano de Michael, llegó a establecerse en México e influyó en la producción de la empresa, volviendo eficiente la producción del taller y dándole un giro más industrial. 

Consciente del momento histórico que enfrentaba el país, la inminente modernización y los nuevos estilos internacionales que regían otras partes del mundo, Michael Van Beuren decidió generar un nuevo diseño internacional para la nueva clase media mexicana. Si el mundo se estaba moviendo rápidamente y las influencias del exterior ya estaban perneando la pintura, la escultura y la arquitectura, el diseño tenia que permanecer también en la vanguardia.  Van Beuren supo aprovechar los materiales mexicanos y la mano de obra local. La administración obviamente también fue buena, siendo Domus la primera marca y también la más conocida de muebles: hacia 1951 la empresa ya estaba completamente establecida y la línea Domus ya inundaba el mercado mexicano.

Al principio crearon piezas individuales para comenzar a influir en el gusto de la sociedad mexicana y poco a poco se iniciaron en la fábrica de líneas completas con una estética unificada y un concepto definido. La línea realizada en madera de primavera fue una de las primeras en mostrar un diseño limpio, sencillo y moderno que se adaptaba al gusto tradicional y a los nuevos estilos que comenzaban a invadir el mercado.
Para 1957 los hermanos Van Beuren producían 50 sillas por semana aproximadamente. En 1958 se diseñó la línea de pino con ayuda de Guilmant: fue económica y sencilla lo cual les permitió abrirse campo en otros mercados.

Freddy Van Beuren murió en 1992. Michael siguió diseñando y se retiró a vivir a la ciudad de Cuernavaca donde falleció en el 2004.

Conclusiones

La influencia del colegio Bauhaus llegó a nuestro país en un buen momento, dando un gran cambio en el diseño mexicano. Es increíble pensar la transformación radical de los muebles de la época de la Revolución Mexicana a las invenciones de Michael Van Beuren treinta años después de su inicio, logrando grandes contrastes modernistas siendo que era apenas la primera mitad del siglo XX. Yo me di la oportunidad de comparar estos diseños con los que se mostraban en la exposición Hugo Brehme y la revolución mexicana y es sobresaliente las diferencias e innovaciones que este diseñador logró en un contexto cercano a estos acontecimientos.

El exposición contiene parte de la vida Michael Van Beuren, entre esto su permanencia en la escuela Bauhaus en la primera mitad de los años treinta y los magníficos diseños que ahí pudo concebir, así pudimos conocer el gran estilo que él implementó para modernizar las creaciones mexicanas. A pesar de tener estas influencias y de aplicarlas en sus diseños, el consiguió darles un estilo único que las condujeron a tener éxito en el mercado mexicano.
La exposición logra rescatar la vida y obra de uno de los grandes diseñadores que trabajaron en nuestro país, además de mostrar otro capitulo en la historia del diseño nacional.

Museo Nacional de Arte


La visita que realicé el día 17 de Septiembre del año en curso a este museo fue muy grata y entretenida. Todas las obras llamaron completamente mi atención, sin embargo las que más me impactaron fueron las que se encontraban en las primeras salas del museo. Aquellas pinturas trataban acerca de situaciones religiosas, ya que en la mayoría de ellas aparecían tanto la Virgen María como Jesús.

Yo ubiqué estas pinturas en los estilos pictóricos del Arte Gótico, el Arte Romántico y el Renacimiento, dado al contexto histórico, los siglos que marcaban la creación de cada una de las obras y por las características religiosas y espirituales.

Pude distinguir en algunas imágenes que la representación de la figura de Dios (y demás personajes religiosos) era de tipo sobrehumano; lo manejaban como algo omnipotente. Ejemplo de esto fue el cuadro La asunción de la Virgen, ya que, al igual que en muchas otras pinturas, las personas (mortales) se ubicaban en la parte inferior de la imagen, en estado de clemencia, sufrimiento, admiración, etc. Mientras que la Virgen y Dios se localizaban en las alturas. Sin embargo, otras imágenes representaban a Jesús en situaciones de sufrimiento al igual que todo ser humano, tal como en La cuarta caída, obra que me sorprendió pues mostraba en el rostro de Jesús mucho dolor, sus gestos y, en si, toda la imagen, estaban bien representados, de hecho se podían apreciar las espinas incrustadas en su cabeza, algunas cruzaban la piel y volvían a salir. En esta y otras obras, Jesús aparece como un ser especial, pero al fin de cuentas humano o real.

Entre las pinturas que más me gustaron esta una en la que aparece una mujer dándole pecho a un vago; y La Virgen del Apocalipsis de Cabrera, pues la representación de la Virgen pisando la serpiente me llamó mucho la atención, las expresiones de los ángeles que atacaban a un demonio, la bestia de siete cabezas siendo derrotada por el Arcángel san Miguel, etc. Transmitían a la vez un sentimiento de temor por la escalofriante escena, y una inquietante lucha entre el bien y el mal.

También me agradó del museo la sala en que mostraban los componentes de una buena pintura, el dinamismo y cada uno de sus elementos. Esto nos demuestra todo el trabajo que se encuentra tras una obra de arte, cómo todo eso en conjunto la forman y le dan armonía y sentimiento.

Entre el Cielo y el Infierno. Análisis de la Película "El crimen del Padre Amaro"

La película “El crimen del Padre Amaro” es una clara representación de dos terribles problemas en la actualidad: el aborto y el narcotráfico. ¿Cómo es posible que en estos actos considerados pecado sean partícipes sacerdotes? Sí, aquellos que difunden la palabra de Dios, los mismos que conocen los pecados del pueblo y todavía imponen penitencia. Ellos no tienen “ganado el cielo” sólo por dirigir misas todos los domingos, también deben de seguir las normas al igual que las personas comunes siguen los mandamientos para no ir al infierno. Claro, es preciso mencionar que no todos los sacerdotes hacen caso a las tentaciones, hay algunos que persiguen su vocación y saben enfrentar los retos, pero ¿Cómo diferenciar correctamente a los Sacerdotes buenos de los malos si siempre se ocultan bajo sus largas túnicas y un perfecto disfraz de apóstol?

El hecho de que el aborto y el narcotráfico sucedan en el ámbito religioso es sorprendente. En el filme, los sacerdotes se relacionan con narcotraficantes de altísima categoría en su territorio, esto con el fin de obtener dinero para obras y beneficios de la iglesia, mejor dicho “es dinero malo que se vuelve bueno”.
Otro pecado que aborda la película es el amasiato. El Padre Amaro se enamora de Amelia y, al no protegerse durante el acto sexual, esta queda embarazada y sin otra opción más que el aborto, un acto inhumano y rechazado por la iglesia pues nadie puede privar de la vida, solamente Dios. Además, al no ser completamente legal, los abortos suelen realizarse en lugares clandestinos y con la más baja seguridad, arriesgando la vida de quien se atiende como en el caso de Amelia.


Este largometraje ha demostrado un tema controversial de la actualidad: la iglesia tiene una doble moral. También para los sacerdotes las tentaciones están a la orden del día.

Sobre la Fotografía. Susan Sontag

La creación de éste ensayo surgió del análisis de algunos problemas estéticos y morales que plantea la omnipresencia de imágenes fotografiadas, sin embargo argumenta la autora que cuanto más reflexionaba en lo que son las fotografías, se tornaban más complejas y sugestivas.

Las fotografías alteran y amplían nuestras nociones de lo que merece la pena mirar y de lo que tenemos derecho a observar. El resultado más imponente del empeño fotográfico es darnos la impresión de que podemos contener el mundo entero en la cabeza, como una antología de imágenes. Fotografiar es apropiarse de lo fotografiado. Significa establecer con el mundo una relación determinada que parece conocimiento, y por lo tanto poder.
Las fotografías procuran pruebas. Algo que sabemos de oídas pero de lo cual dudamos, parece demostrado cuando nos muestran una fotografía. En una versión de su utilidad, e! registro de la mara incrimina. A partir de! uso que les dio la policía de París en la sanguinaria redada de los communards en junio de 1871, los estados modernos emplearon las fotografías como un instrumento útil para la vigilancia y control de poblaciones cada vez más inquietas.

El registro de la cámara justifica. Una fotografía pasa por prueba incontrovertible de que sucedió algo determinado. La imagen quizás distorsiona, pero siempre queda la suposición de que existe, o existió algo semejante a lo que está en la imagen. A pesar de las pretensiones del fotógrafo.

Las primeras cámaras, fabricadas en Francia e Inglaterra a principios de la década de 1840, sólo podían ser operadas por inventores y entusiastas. Como entonces no había fotógrafos profesionales, tampoco podía haber aficionados, y la fotografía no tenía un uso social claro; era una actividad gratuita, es decir artística, si bien con pocas pretensiones de serlo. Sólo con la industrialización la fotografía alcanzó la plenitud del arte. Actualmente, la fotografía, como toda forma artística de masas, no es cultivada como tal por la mayoría.

Mediante las fotografías cada familia construye una crónica-retrato de sí misma, un estuche de imágenes portátiles que rinde testimonio de la firmeza de sus lazos. Poco importa cuáles actividades se fotografían siempre que las fotos se hagan y aprecien. El acto fotográfico, un modo de certificar la experiencia, es también un modo de rechazarla: cuando se confina a la búsqueda de lo fotogénico, cuando se convierte la experiencia en una imagen, un recuerdo. El viaje se transforma en una estrategia para acumular fotos.

Una fotografía no es el mero resultado del encuentro entre un acontecimiento y un fotógrafo; hacer imágenes es un acontecimiento en sí mismo. Fotografiar es esencialmente un acto de no intervención: La persona que interviene no puede registrar; la persona que registra no puede intervenir. Aunque la cámara sea un puesto de observación, el acto de fotografiar es algo más que observación pasiva. Hacer una fotografía es tener interés en las cosas tal como están, en un statu qua inmutable (al menos por el tiempo que se tarda en conseguir una «buena» imagen), ser cómplice de todo lo que vuelva interesante algo, digno de fotografiarse, incluido, cuando ése es el interés, el dolor o el infortunio de otra persona. Fotografiar personas es violarlas, pues se las ve como jamás se ven a sí mismas, se las conoce como nunca pueden conocerse; transforma a las personas en objetos que pueden ser poseídos simbólicamente.

La fotografía es un arte elegíaco, un arte crepuscular. Casi todo lo que se fotografía, por ese mero hecho, está impregnado de patetismo. Algo feo o grotesco puede ser conmovedor porque la atención del fotógrafo lo ha dignificado. Algo bello puede ser objeto de sentimientos tristes porque ha envejecido o decaído o ya no existe. Además, las fotografías causan impacto en tanto que muestran algo novedoso.

El contenido ético de las fotografías es frágil. Con la posible excepción de imágenes de horrores como los campos nazis, que han alcanzado la categoría de puntos de referencia éticos, la mayor parte de las fotografías pierde su peso emocional. Una de 1900, que entonces conmovía a causa del tema, quizás hoy nos conmueva porque es una fotografía hecha en 1900. El tiempo termina por elevar casi todas las fotografías, aun las más inexpertas, a la altura del arte.

El texto remarca algunas características de las obras de Diane Arbus en 1972; enfrentar la cámara significa solemnidad, sinceridad, la revelación de la esencia del sujeto. Por eso el ángulo frontal parece el apropiado para los retratos ceremoniales (como bodas y graduaciones) pero no tanto para las fotografías utilizadas en los cartelones publicitarios de los candidatos políticos. (En los políticos es más común el retrato de tres cuartos de perfil: una mirada que se pierde en vez de confrontar, aludiendo en vez de la relación con el espectador, con el presente, a la relación más digna y abstracta con el futuro). Para persuadir a esa gente de que posara, la fotógrafa ha tenido que ganarse su confianza, ha tenido que trabar «amistad» con ella.

Algunos fotógrafos se erigen en científicos, otros en moralistas. Los científicos hacen un inventario del mundo, los moralistas se concentran en casos concretos. Se hicieron imágenes no sólo para mostrar lo que había que admirar sino para revelar qué insuficiencias era preciso afrontar, deplorar y remediar. La fotografía estadounidense implica una relación con la historia más sumaria y menos estable, y una relación con la realidad geográfica y social a la vez más esperanzada y más depredadora. El perfil esperanzado lo ilustra el consabido uso de las fotografías en Estados Unidos para despertar conciencias. A principios de siglo Lewis Hine fue designado fotógrafo del Comité Nacional de Trabajo Infantil, y sus fotografías de niños que trabajaban en molinos de algodón, campos de remolacha y minas de carbón contribuyeron en efecto a que los legisladores proscribieran la mano de obra infantil.

Como al coleccionista, al fotógrafo lo anima una pasión que, si bien parece dedicada al presente, está vinculada a una percepción del pasado. El fotógrafo está comprometido, quiéralo o no, en la empresa de volver antigua la realidad, y las fotografías mismas son antigüedades instantáneas. La vida no consiste en detalles significativos, iluminados con un destello, fijados para siempre. Las fotografías sí. El atractivo de las fotografías, el señorío que ejercen en nosotros, consiste en que al mismo tiempo nos ofrecen una relación experta con el mundo y una aceptación promiscua del mundo.

Los primeros fotógrafos hablaban como si la cámara fuera una copiadora; como si cuando una persona opera una cámara, fuera la cámara la que ve. La invención de la fotografía fue recibida como medio para aliviar la tarea de acopio constante de información e impresiones sensorias. El fotógrafo era tenido por un observador agudo pero imparcial: un escriba, no un poeta. Pero como la gente pronto descubrió que nadie retrata lo mismo de la misma manera, la suposición de que las cámaras procuran una imagen objetiva e impersonal cedió ante el hecho de que las fotografías no sólo evidencian lo que hay allí sino lo que un individuo ve, no son sólo un registro sino una evaluación del mundo.

Siempre se ha interpretado la realidad a través de las relaciones que ofrecen las imágenes, y desde Platón los filósofos han intentado debilitar esa dependencia evocando un modelo de aprehensión de lo real libre de imágenes. Esas imágenes son de hecho capaces de usurpar la realidad porque ante todo una fotografía no es sólo una imagen (en el sentido en que lo es una pintura), una interpretación de lo real; también es un vestigio, un rastro directo de lo real, como una huella o una máscara mortuoria. Si bien un cuadro, aunque cumpla con las pautas fotográficas de semejanza, nunca es más que el enunciado de una interpretación, una fotografía nunca es menos que el registro de una emanación (ondas de luz reflejadas por objetos), un vestigio material del Tema imposible para todo cuadro.

Para los defensores de lo real desde Platón hasta Feuerbach, identificar la imagen con la mera apariencia -es decir, suponer que la imagen es absolutamente distinta del objeto representado- es parte del proceso de desacralización que nos separa irrevocablemente de aquel mundo de tiempos y lugares sagrados donde se suponía que una imagen participaba de la realidad del objeto representado. Las fotografías no se limitan a redefinir la materia de la experiencia ordinaria (personas, cosas, acontecimientos, todo lo que vemos -si bien de otro modo, a menudo inadvertidamente- con la visión natural) y añadir ingentes cantidades de material que nunca vemos en absoluto. Se redefine la realidad misma: como artículo de exposición, como dato para el estudio, como objetivo de vigilancia. La explotación y duplicación fotográfica del Mundo fragmenta las continuidades y acumula las piezas en un legajo interminable, ofrece por lo tanto posibilidades de control que eran inimaginables con el anterior sistema de registro de la información: la escritura.

Para concluir, las fotografías son un modo de apresar una realidad que se considera recalcitrante e inaccesible, de imponerle que se detenga. O bien amplían una realidad que se percibe reducida, vaciada, perecedera, remota. No se puede poseer la realidad, se puede poseer (y ser poseído por) imágenes; al igual que, como afirma Proust, el más ambicioso de los reclusos voluntarios, no se puede poseer el presente pero se puede poseer el pasado.

De las últimas citas, la que más me agradó porque identifiqué mis pensamientos con ella fue la siguiente:

Si pudiera contarlo con palabras, no me sería necesario cargar con una cámara.
Lewis Hine

Análisis del libro Homo Videns


Giovanni Sartori, nacido en Florencia (Italia), es un prestigioso investigador en el campo de las ciencias políticas, razón por la cual comprende las bases sobre las cuales se fundamenta una sociedad democrática, partiendo de la idea de un ser con una necesidad de comunicarse con otros y por lo tanto, de formar parte de una colectividad.
Por consiguiente, el homo sapiens que era un ser racional con una increíble capacidad de recibir, entender y articular un pensamiento crítico acerca de su vida a nivel social, se convierte en un ser “simbólico” donde las palabras son desplazadas por la imagen  a tal grado que el empobrecimiento de esta capacidad cognitiva ralentiza o retrasa la vida democrática de una nación.
De ahí que, el homo videnz es más susceptible a entregar su opinión como individuo a una opinión “colectiva” donde los medios de comunicación son sus principales mediadores y los responsables de informarlo o desinformarlo de el contexto internacional para hablarle solo de su entorno local, lo cual implica que la imagen no es más completa que la palabra solo que esta requiere un grado menor de cuestionamiento por el individuo dejando fuera todo juicio y todo pensamiento que implique abstracción, valiéndose solo de el mundo concreto “ que el video-niño” tiene frente a su ojos aun antes de aprender a leer y escribir.
Además, existe una relación estrecha entre la democracia deficiente de una nación y el nivel político intelectual de cada uno de sus individuos, es decir, para que los representantes de la opinión pública puedan proponer un gobierno de igualdad sería fundamental que cada uno de sus individuos lograra comprender las verdaderas necesidades y problemáticas de las mayorías, sin permitirse influir por los sondeos de opinión ya que no son propiamente adecuados por la misma situación de el nivel político de cada persona.
“El hecho de que la información y la educación política estén en manos de la televisión {…} representa serios problemas para la democracia. En lugar de disfrutar de una democracia directa, el demos está dirigido por los medios de comunicación”[1]
Ahora bien, la televisión es una herramienta que permite sensibilizar al televidente de los fenómenos sociales que ocurren fuera de su entorno local, debido a su sentido de familiaridad e identificación: un sentido humanitario.
Entonces, la televisión permite expandir los horizontes de el individuo pero también los puede reducir a la ignorancia al presentar toda información de manera gráfica, no dejando nada a la abstracción y juicio de el televidente, recibiendo sin mayor objeción sólo la información seleccionada por los medios en un determinado momento sin llevar un seguimiento: hoy Irak, mañana Haití.
 Por lo que, resumiendo, el problema que implica la imagen a diferencia de la palabra es precisamente la pérdida de la capacidad de abstracción e interpretación de la información, lo cual impacta en todos los aspectos de la vida del individuo y por tanto en la colectividad de estos como seres sociales.
La razón o racionalización de las acciones humanas implica un proceso cognoscitivo donde tomamos premisas o intuiciones que, según el método cartesiano implican un proceso que tiene el objetivo de llevar a una verdad absoluta, que en este caso podríamos interpretarlo como una concientización de la condiciones sociales a las cuales es puesto a prueba el principio de “democracia directa”, para así, poder llevar a ella mediante el homo sapiens y no precisamente con el homo videnz, aunque siendo objetivo en este punto… sería algo muy difícil, pero al final algo complejo de no seguir intentando.


[1] Ionescu, 1993, pág 234.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Toy Story: la película animada más taquillera.


La película animada ToyStory 3 rebasó la marca de 920 millones de dólares en las taquillas de todo el mundo, desde su estreno es pasado 18 de junio de este año. El impacto de la comunicación visual cada vez se fortalece más, y sobre todo en el ámbito del entretenimiento, tal es el caso de ésta película que ya era esperada por muchos. Ahora se ha convertido en la película animada que más ingresos ha recaudado en la historia de la cinematografía, superando a la cinta Shrek 2 que tan sólo obtuvo 919 millones, según informó el diario Hollywood Reporter.
Si enlistamos las películas de Disney con mayores ganancias, ToyStory 3 se encuentra en la cuarta posición, pero es la primera ubicándola entre las películas en donde los personajes no son reales. En esta clase de largometrajes, las cintas más taquilleras después de la trilogía de los juguetes son Buscando a Nemo, con 867 millones de dólares, UP. con 731, y Los Increíbles, con 631 millones de dólares.